¿Qué decimos cuando hablamos de paz?

O que dizemos quando falamos de paz?

Siempre me es grato volver a Argentina y reencontrar amigos.

La educación en red y la virtualidad nos aproximan…En Entre Ríos participé del I Congreso de Educación para la Paz, una mirada desde la pedagogía Latino-americana. En ese contexto, una de las preguntas que nos hicimos en Victoria fue: 1986, ¿Por qué el Premio UNESCO de Educación para la Paz a Paulo Freire? Buen diálogo. Fuimos confirmando, revirtiendo, desmitificando la frase “Si quieres la paz prepara la guerra” para luego confirmar que “si quieres la paz prepara y haz en pro de la justicia social”, la que hay que afirmar, también por medio de la educación, antes de que se instaure la caridad.

En la ciudad de Rosario fue una alegría compartir saberes con el grupo que congrega el Instituto de Investigaciones “Paulo Freire” de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario. Hacer memoria nos llevó a “darnos cuenta”… Este texto es un breve registro de lo que pasó el último viernes a la tarde, 29 de septiembre ‘Día del Perdón’. En realidad aprovechamos mi visita para realizar un círculo de cultura por la paz, para recordar el cumpleaños de Freire (si estuviera vivo haría 96 años), por el 20 aniversario de su ausencia-presencia, y especialmente para festejar la creación del Instituto.

De inicio, fue la preparación del encuentro, la visita anterior del Decano de la Facultad al Instituto, y en ese día, la expresión corporal de Aldana, las grullas de Marcela y la poesía de Malcon que nos sensibilizaron para otras intervenciones. Susana, otra abogada, nos mostró el lado crítico del Derecho, la hospitalidad de Lilians aglutinó curiosidades de educadores, estudiantes y profesores. El encuentro fue bañado de mates, dulces, pastaflora y alfajores. El círculo se fue movilizando hasta entrar al dialogo profundo, no libre de conflictos.

Cada uno se presentó, fue tomando posición. Retomamos los intereses, lo dicho acerca de las Mujeres que Marchan por la Paz en Medio Oriente, la conversación del I Congreso de Educación para la Paz, y continuamos en el ámbito de la Facultad de Derecho. Hablamos de los microfascismos que se quieren instalar través del terror, del miedo, de la inestabilidad emocional, e inseguridad psicológica que conducen a la aceptación de regímenes totalitarios. Pero, especialmente, percibimos inéditos viables en las prácticas socioeducativas, posibilidades para continuar con la utopía de vivenciar un mundo mejor. Creo que hoy, Freire volvería alegre a la Facultad de Derecho para reinventarla en estos espacios dialógicos! Creo, también, que comprender la educación como uno de los derechos humanos fundamentales y una acción cultural para la libertad nos desafía a preguntarnos, en este momento social dramático: ¿Qué decimos cuando hablamos de paz? ¿Qué estamos diciendo? Esta pregunta abrió un dialogo polifónico que nos hizo recorrer caminos, desde Bartolomé de las casas hasta el Premio Unesco de Educación para la Paz, Paulo Freire, pasando por las premios nobel de la paz Malala, Leymah Gbowee y Rigoberta Menchu.

Consideramos que las cuestiones de violencia, invisibilidades, desaparecimientos y muertes de personas son mucho más antiguas e implican reprimir, destruir ideas, pensamientos, decires y memorias. Por eso, es importante practicar la escucha atenta y la espera activa para comprender que la paz se crea, es tener la osadía de apostar en la vida para delimitar un territorio más cultural que físico donde podamos vivir juntos; un territorio humano, individual y colectivo, que frente a las injusticias e indignación se movilice para la construcción de la justicia social.

Creo que como sujetos sentipensantes, al decir  de Orlando Fals Borda, hicimos el Círculo de cultura en una academia todavía vinculada a formatos tradicionales de ciencia, pero que se abre y crea ciertas  condiciones para comprender más allá del racionalismo. Sin dudas, mantener esa abertura de la Facultad de Derecho es un desafío y una contribución inestimable para la ciudadanía…Y, es en este sentido que continuaremos trabajando en pro de subjetividades democráticas.

Excelente momento, felicitaciones al grupo de la Universidad, y estamos apelando para mantener y fortalecer estos espacios. Y, para no decir que no hablamos de flores, cerramos ese momento con un ramo de flores y con el obsequio del libro “Historias y recuerdos de una madre de Plaza de Mayo”, de una madre entrerriana que participa del Grupo de las “Locas de Plaza de Mayo”. No esperé llegar a casa, lo leí en el aeropuerto!

Un fuerte abrazo,
Margarita Victoria Gomez.
mvgomez07@gmail.com
contato@pedagogiadavirtualidade.com.br

 

“La lucha por la paz, no significa la lucha por la abolición, ni siquiera por la negación de los conflictos, y si por la confrontación justa, crítica de los mismos y la procura de soluciones correctas para ellos es una exigencia imperiosa de nuestra época. La paz, no obstante, no precede la justicia. Por eso la mejor manera de hablar de paz es hacer justicia.” (Paulo Freire)

Nota | Esse post foi publicado em Pedagogia da virtualidade, Pensamento Pedagógico Latino-Americano. Bookmark o link permanente.

2 respostas para ¿Qué decimos cuando hablamos de paz?

  1. Raul Weis disse:

    La paz deberá sin duda fundarse en la justicia social. Pero en un sentido quizás más abarcante del término, querremos promover aquello que permita su realización en el campo de las más esenciales necesidades de cada sujeto. Las condiciones de esa paz que deberán -más allá de lo que define a la estructura de su sociedad, de las condiciones legales que permiten justicia en lo comunitario, lo nacional o lo universal -, manifestarse a nivel de su interrelación con el prójimo. Pero ello exigirá el germinar de una preocupación cuidante por aquel en su necesidad, por cualquier “otro” por el que, como pide Levinas, nos toca asumir responsabilidad. Será esta sólo otra de las condiciones capaces de conducir al logro de una paz mayor en esa búsqueda que, sin duda, aún se halla en camino.

    • virtus disse:

      Sí, Raúl, creo que la búsqueda por la justicia social que nos coloca en el camino de la paz implica esa preocupación cuidante, con base en el sentir y en el actuar. Y, sí colocar al otro antes que a mi mismo, pues él/ella irrumpe, es alguien de carne y hueso, no es un momento filosófico. Es un actuar sin interés pero con responsabilidad, ni elevando ni negando nuestra alteridad. Un abrazo.

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